26 de marzo de 2006

Fin de semana: esperando la primavera...

Desayuno con los chicos y me fui a casa. Fui a comprar unas cosas para mandar a Argentina, mas especificamente a los sobris. Ayer fue el cumple de Dan asi que le dimos el regalo y a la noche fuimos a festejar a Firehouse de South Kensington. Por suerte lo pasamos bien y la gente muy buena onda a pesar de que no nos conociamos entre todos pero estuvo muy divertido. A las 3 nos fuimos que cerraban.
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Hoy sábado 25, Guitar Craft cumple 21 años !!
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El domingo fui a almorzar con los chicos por el dia de la madre al Harbour Club y despues los ayude a ordenar las cosas que maniana empieza la mudanza, que momento !!!! Los ninios se fueron a casa de amigos hasta la noche. Saque fotos de la casa, que impresion ver todo en "mudanza mood", todo embalado y empaquetado, valijas por aqui y por alla...A las 9 cayo Ch con los chicos, los salude y me fui a casita, me lleve cervezas y tapas de empanadas !!
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A la espera de la primavera por Rafael Chacón BBC Mundo, Londres
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En Londres la primavera suele tardar en llegar. Se asoma un par de semanas y entonces regresa el invierno, despiadado en sus últimos días de absoluta frialdad.
Lo bueno es que al final la nueva estación siempre se hace presente, y con su arribo le cambia la cara a la ciudad. Para alguien que viene del cálido trópico venezolano, en un principio la primavera es una más de esas cuatro estaciones que nunca habías conocido.
Donde nací todo es más simple y las variaciones en el clima son pocas: o hay Sol o llueve, sin ir mucho más lejos. Los cambios en la temperatura y en la duración del día no son tan extremos.
Pero después de haber soportado varios inviernos, Londres te enseña que son fríos y mucho, y que la primavera es la portadora de dos noticias estupendas: falta menos para el verano y el frío invernal ya acabó. Por eso de las recién conocidas estaciones, para mí la primavera es la mejor.
Parques para vivirla.
Primavera o no, acá siempre tienes que estar pendiente del pronóstico del tiempo. Simplemente no hay muchos días despejados y si coincide que no llueve y que tienes el día libre, casi estás en la obligación de salir de casa para tratar de aprovechar el Sol al máximo. Y es que en la primavera londinense, cuando el Sol brilla en un cielo desprovisto de nubes, la ciudad deja a un lado su apariencia gris y se tiñe principalmente de verde, mientras que las flores estallan en colores en los muchos parques y plazas ubicadas a lo largo de la capital. Debo reconocerlo, si hay algo que realmente me gusta de Londres son sus parques. En los parques puedes escapar con facilidad del interminable laberinto de hormigón y piedra que se alza en esta polis de construcciones modernísimas y edificaciones de antaño. Son remansos naturales que cambian el ritmo de la ciudad y la transforman en un santuario vegetal. Un lugar de descanso a la agitada vida capitalina. Un breve respiro ante la cotidianidad y sus obligaciones. Además, los parques son testigos y protagonistas de las primeras señales de la muy esperada primavera.
Después del gris invierno.
A lo largo del invierno los árboles que pueblan los parques parecen fantasmas vegetales. Su lucha con el gélido viento los convierte en troncos desnudos que se erigen como tristes vestigios de un frondoso calor que hace rato dijo adiós. Se fue tiempo atrás, cuando el otoño tomó el lugar del verano. Sin embargo, cuando reaparece la primavera, esos esqueletos de madera renacen de su letargo invernal y se cubren de prometedores retoños. "El clima ya está mejorando" se miente uno, tratando de darse algo de ánimo para soportar el frío que aún se le cuela en el cuerpo. Porque no hay que engañarse. El frío persiste en la primavera. Si una nube se interpone entre el Sol y tu humanidad, quiera la providencia que cargues algún abrigo. La diferencia, quizás, sea psicológica: "¡tranquilo! ya viene el verano", te repites. Mientras tanto, los árboles buscan en cada retoño su antiguo esplendor, a la vez que por doquier comienzan a parecer los narcisos -o daffodils , como aquí les llaman- flores de brillante amarillo que para los ingleses anuncian la llegada de la primavera y para un servidor representan la promesa de un clima mejor. Luego vendrán los tulipanes, las rosas, los jazmines y demás flores.

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